viernes, 6 de agosto de 2010

Vacío

Me di cuenta, de que llevaba en aquel banco sentada, horas, quizás un día... o más, no se, no consigo recordarlo. Estaba amaneciendo.

Pasé aquellos minutos incesantes pensando, soñando y mi cerebro desconexiono los sentimientos que transportaban aquel sufrimiento a mi alma.

Estaba en blanco. No te pensaba, no te recordaba... solo recuerdo la angustia. Una presión que me dejaba exhausta, agotada. No tuve fuerzas para recordarte, para extrañarte. Fue como si lo que me había llevado a aquel estado de desconsuelo ya no importase, en aquel momento. Y recordé que "no hay más miedo que el que se siente, cuando ya no sientes nada". Y me extremecí.

Fué en aquel entonces cuando dubitativa me levanté. Sin saber que camino tomar, sin saber a donde dirigir mis pasos y creo, que tan siquiera sin saber como hacerlo.

Mis piernas flaquearon de camino a casa. Sin rumbo.

El sonido de la hojas quebradizas del sueno cercano al encontrarse con mis torpes zapatos, cada vez sonaba más lejano. Sentí la tierra húmeda en mis manos, en mis rodillas, en mi cuerpo.

Quizás desfallecí de sueño, de inhanición, de rendición. Quizá desfallecí de dolor. O quizá simplemente mi cuerpo en otro acto de heroísmo y sabiduría desconectó nuevamente los sentidos, para que no consiguiera recordar, en aquel momento, que había llegado hasta allí -ahora lo recuerdo- corriendo en dirección opuesta a ti, alejándome de aquella iglesia para no felicitarte por haberte casado. Con ella.

6 comentarios:

  1. Pobre... me ha gustado mucho como lo has escrito :)


    un besito!

    ResponderEliminar
  2. La verdad es que me da pena hasta a mi ;) Gracias lavidamisma.

    Un besito

    ResponderEliminar
  3. Super sofi, no me esperaba el final!! Aunque que triste es correr en direccion contraria al ser amado. un saludo!

    ResponderEliminar
  4. Es triste, pero a lo largo de nuestra vida, por desgracia, aprendemos a correr en dirección opuesta. Aunque a veces es más triste permanecer a su lado, haciendonos daño.

    Un abrazo!

    ResponderEliminar
  5. Debe ser duro verse en esa situación; y lo peor sería estar enamorada de ese hombre. Lo bueno es que podemos aprender a levantarnos de diferentes caídas, lo cual nos hará fuertes.

    ResponderEliminar
  6. Sí, además estas caídas tienen muchas más secuelas que las físicas...

    Pero lo positivo es justo lo que tu dices, nos hacemos más fuertes. O simplemente descubrimos que lo somos...

    Besito.

    ResponderEliminar