jueves, 12 de agosto de 2010

Ya sin ti.


Sigo tendida bajo la lluvia;
las esperanzas fueron robadas
y el acertijo del viento
descubrió tan solo silencio.
Fue un vendabal de sentimientos
que en presencia de tu ausencia,
se negó a navegar en este desierto.
El desierto que creas cuando te vuelves y te vas.
Cuando tus ojos del color del cielo
se vuelven a otro mirar.
Maldigo al barco de los olvidos,
de recuerdos, de latidos...
los tuyos con los míos.
Quema el olvido por tus recuerdos, niño
y caigo rendida aquí sin ti;
con este dolor que atraviesa mi garganta,
que me arrastra a la locura del silencio
y me eleva al pensamiento;
de tus labios con los míos.
y desgarra hasta el alma
cuando piensa que no sientes,
y te alejas más de mi.
Y en cada rincón una foto
de mi encuentro con el tuyo,
paseando en la agonía de no tenerte aquí.
Ya no me aprietas fuerte junto a ti,
ni de mi mano te oígo sonreir.
Llueven mis penas...
Ya sin ti,
envuelta en este halo de miedo,
porque me aposté a tu lado ser valiente
endeudando hasta el alma
y otra vez gana, ganó la soledad,
y te alejas más de mí.
Ya sin ti.

martes, 10 de agosto de 2010

Feliz


Toda mi vida he andado por ahí sonriendo y contagiando a la gente con ello.

Ahora tú me dices que vivo amargada... que no me haces feliz.

Y yo guardo silencio y pienso, que estoy en la etapa más feliz de toda mi vida.



viernes, 6 de agosto de 2010

Vacío

Me di cuenta, de que llevaba en aquel banco sentada, horas, quizás un día... o más, no se, no consigo recordarlo. Estaba amaneciendo.

Pasé aquellos minutos incesantes pensando, soñando y mi cerebro desconexiono los sentimientos que transportaban aquel sufrimiento a mi alma.

Estaba en blanco. No te pensaba, no te recordaba... solo recuerdo la angustia. Una presión que me dejaba exhausta, agotada. No tuve fuerzas para recordarte, para extrañarte. Fue como si lo que me había llevado a aquel estado de desconsuelo ya no importase, en aquel momento. Y recordé que "no hay más miedo que el que se siente, cuando ya no sientes nada". Y me extremecí.

Fué en aquel entonces cuando dubitativa me levanté. Sin saber que camino tomar, sin saber a donde dirigir mis pasos y creo, que tan siquiera sin saber como hacerlo.

Mis piernas flaquearon de camino a casa. Sin rumbo.

El sonido de la hojas quebradizas del sueno cercano al encontrarse con mis torpes zapatos, cada vez sonaba más lejano. Sentí la tierra húmeda en mis manos, en mis rodillas, en mi cuerpo.

Quizás desfallecí de sueño, de inhanición, de rendición. Quizá desfallecí de dolor. O quizá simplemente mi cuerpo en otro acto de heroísmo y sabiduría desconectó nuevamente los sentidos, para que no consiguiera recordar, en aquel momento, que había llegado hasta allí -ahora lo recuerdo- corriendo en dirección opuesta a ti, alejándome de aquella iglesia para no felicitarte por haberte casado. Con ella.

jueves, 5 de agosto de 2010

AMOR



El amor siempre duele,

duele de desengaño, de lejanía, de nostalgia, de emoción,

o de intenso...

De otro modo simplemente no sería, AMOR.

martes, 3 de agosto de 2010

Secretos públicos!


Hoy voy a hablar de intimidades, de secretos, de susurros... pero a voz en grito, las intimidades más generalizadas y comunes, las que están en boca de todos... y nos indigna a muchos. Voy a hablar de los secretos de quienes me rodean y como me indignan a mi misma. Sin embargo se que le pasan al vecino, a mi amigo o a mi primo...

Voy a hablar de las injusticias en el trabajo, de como los empresarios se unen al carro y a la palabra española por excelencia CRISIS, para ser más avaros, más egoístas y llenarse las arcas a costa de quienes sufrimos esa maldita palabra cada día. Sin mencionar las gestiones politicas, que acertadas o no -y en esto no voy a entrar- hacen que cada día nuestro dinero valga menos.

Particularmente mi empresa -un bufet de abogados- ha aumentado la faena en un 65%.. somos los mismos. "No voy a contratar a nadie" son las palabras de mi jefa. El trabajo aumenta cada día, y se acumula cada minuto. No hay ritmo posible. Imposible.

Es una injusticia! podriamos dar trabajo a al menos una persona. Una persona que saldría del paro -si lo cobra-, o incluso de la crisis -si ya se le acabó la prestación-. Posibilidad a los que estamos de hacer horas extras... que más que la posibilidad tenemos parece la obligación pero... horas regaladas por amor... al arte, como se suele decir.

Ya está bien. Jubilaciones escondidas, para cobrar del gobierno, de planes de pensiones y de un trabajo ilegal. Explotar a los que estamos para no dar trabajo a quienes nos necesitan, obligar a los que estamos sin remuneración extra. Con sueldos congelados desde hace tres años! Esto solo por y para disfrute del empresario.

Basta ya, abundan este tipo de empresarios que se aferran a la palabra crisis para putearnos, si. Por que no decirlo de otro modo. Jamás saldremos de la crisis mientras muchos de los que lloran su presencia se hinchan a costa de los que si la sufrimos. Asegurandose de que seguiremos alli, día tras día porque empresarios como ellos no nos darán un puesto en sus empresas. Y si decidimos a marcharnos, la victoria será de ellos. Alguien ocupará nuestro lugar a menor precio que el nuestro.

Porque no solo nuestro dinero vale menos, ahora nuestra profesión también. Tienen la sartén por el mango. No hay nada mejor que la crisis para hacer negocio.

Basta.

A las 12:25 en punto

Navegando por la red, sin saber a donde vas a llegar o ni siquiera que estás buscando me he encontrado con este cuento poético y sinceramente me ha gustado, mucho. Así que os lo dejo para que lo leais. Lo firma "El duende".
Cada día, a las 12:25 en punto ella salía del trabajo y allí estaba mi taxi
esperándola. Siempre montaba en mi coche. Lo solía tener perfectamente aparcado
ante la puerta, esperándola. Sabía que me elegiría a mí y por eso no permitía
que nadie subiese antes, manteniendo oportunamente oculto el cartel de LIBRE
hasta que ella salía a las 12:25 en punto. Siempre la llevaba yo. Comprendí que
no era casual que coincidiera siempre en la elección de mis servicios. Se
estableció implícitamente entre nosotros una relación que transcendía por mucho
lo profesional. Durante el trayecto, yo siempre miraba por el retrovisor y veía
sus ojos dulces. ¡La tremenda dulzura de sus ojos me sobrecogía! Leía
perfectamente en ellos, sabía lo que aquello significaba. Siempre que me decía
"Verdaguer, 49" y "Quédese el cambio. Gracias." yo entendía al instante lo que
ella quería decirme realmente. Comprendía su sutileza encubierta, descifraba
perfectamente el tono suave y afectuoso con el que vestía sus palabras, cada
día, a las 12:25 en punto. Ella me amaba, eso era evidente. Tanto, que su
reincidente y discreto amor hizo mella en mí. Acabó logrando que me enamorara de
sus dulces ojos. Entonces yo ya sabía que éramos el uno para el otro, no hacía
falta más. Sabía que nuestro amor sería eterno. Pensé que nada lo enturbiaría
jamás. Me engañé. Me di cuenta un viernes. Ella salió de trabajar, como siempre,
a las 12:25 en punto y montó en el taxi. Ese día, sin embargo, no recitó nuestra
encubierta clave amorosa sino un desconcertante "Avenida Newton, 137" y "Se lo
doy justo. Buenos días." Esta infidelidad me sacudió. No me permitió reaccionar
enseguida. Produjo un cataclismo tal en mi mente que no conseguí reponerme
durante varias horas. Fue más tarde cuando, meditando en el percance, me di
cuenta de que era culpa suya. Me había convertido tan sólo en aquello que ella
quería que fuese. Me había transformado en su juguete, me había dominado. Me
llevó a traicionar mi propia condición, a subyugarla bajo los deseos de una
voluntad extraña. Mi orgullo, tan activo y poderoso en otros tiempos, se
sorprendió denigrantemente humillado a un limbo interno, mancillado, carente de
ningún peso en mi personalidad, ausente, expulsado injustamente de la
aristocracia anímica que gobierna mi carácter. Desde su exilio me increpaba, se
avergonzaba de mi cobardía, me insultaba, denunciaba a mis sordos oídos como en
esos momentos ya no era "yo" quien mandaba sino un "ella" que me inundaba hasta
ahogarme. Yo ya no era más que un despojo, una caricatura. Me estaba
deshaciendo, me fundía. Corría el peligro de borrarme, de acabar diluido en el
fondo de sus ojos, de condenarme eternamente a la dirección que su voz
desease.Tenía que recuperar el control, debía rescatar mi identidad del agujero
negro que me estaba sorbiendo sin esfuerzo. Sólo apelando a ese orgullo que
ahora se esforzaba en rescatarme, podía reafirmarme y obtener la seguridad de
que carecía para renunciar a la trampa dulce que me asfixiaba. De hecho, ella
era la culpable. Sabía que sin su influjo no habría cambiado como lo hice.
Traicioné mi condición, me dejé arrebatar las riendas de mi propio mundo por la
tremenda dulzura usurpadora de sus ojos. Debía hacer algo. Cada vez que lo
pienso lo veo más claro, sí, es tal como lo cuento, estoy en lo cierto. Actué
bien. No estoy equivocado. No lo estaba cuando de una vez por todas conseguí
liberarme de su hechizo el lunes siguiente a las 12:25 en punto. Tampoco cuando
hice entender a aquel juez, ante toda aquella gente, los razonables argumentos
que justificaron mis actos, ni siquiera ahora que escribo estas palabras junto
al dibujo grotesco de una mujer desnuda y cinco rayitas verticales tachadas,
mientras esos barrotes me separan de un obstinado guardia que se empeña en no
entenderme.---
El Duende

lunes, 2 de agosto de 2010

Vacaciones...

No, no es que yo las tenga... de hecho tengo más trabajo que nunca y por eso este año mi queridisima jefa no me las ha concedido. Tendré la misma faena dentro de un par de meses, pero el sol no me acompañará en esos días de descanso y tampoco mis familiares y amigos. Así que tengo que aguantarme. Por suerte si me ha concedido jornada intensiva así que a partir de las cuatro de la tarde podré añadirme a esos amigos que han quedado rezagados y todavía no han volado a su destino de vacaciones.. me enfundaré también mi bikini y me acercaré a la playa...
Esta mañana mientras me dirigía al trabajo venía tan sola por la carretera... el mundo entero estaba durmiendo esperando a que los rayos del sol despuntasen para enfundarse en los trajes de baño y acudir a la playa. Y yo, encorsetada en camisa, pantalones, zapatos de tacón y maquillaje...
Venía tan sola que me he comprado una casa. Pero no una cualquiera, un chalet con piscina... un garaje con un par de "cochecitos", me he creado hasta mi propia empresa, mis bares de copas y hasta mi vestidor de Gucci! Lástima que tenga que esperar al sorteo para saber si mis sueños se harán realidad. En verano, más que nunca... mi mente se pierde soñando...