Allí estaba yo sentada junto a la ventana. El vagón se zarandeaba con brusquedad de lado a lado. Rodeada de gente y en soledad. Es verdad lo que dicen acerca de que te puedes sentir sola entre una multitud. Sola en esta fría noche de verano. Así que en la tristeza de tu olvido, me condené a una soledad desesperante. Intentando huir de alguien del que no podré despedirme jamás. Ahora lo sé, me acompañarás el resto de mis días forme parte de mi deseo o no. Quizá ahí se encuentre la razón, tal vez mi alma no desee olvidarte jamás, quizá ella solo quiera respirar tu presencia en la ausencia de tu mirada, quizá sea la única manera de agarrarme a ti y a la manera de mi tristeza ser feliz, porque tal vez mi vida sea más triste sin encontrarte en mi interior.
En todo el tren suena una suave melodía, y cada acorde de la canción golpea mis entrañas hechas jirones con una violencia que me hace estremecer. Estás en cada palabra, en cada sonido, en cada rostro de cada pasajero, estás en el aire. . .estás en el pensamiento. Miro a mi alrededor y no hay nada, NO ESTÁS. Mi corazón se precipita hacía el vacío, ya no hay marcha atrás. Ahora se que no hay palabras, ni lágrimas dulces, ni tristes, ni saladas. No hay nada en el cielo, ni siquiera hay nada en ti que pueda ayudarme a sobrevivir en esta tormenta de esperanzas rotas, de desconsuelos heridos, y de sentimientos perdidos. Mi único aliento es tu recuerdo, mi única asesina es tu risa. Me das la vida y me la quitas. Maldigo mi vida, venero la tuyo. Conocerte es lo mejor de la mía, perderte es una decisión de la tuya. “Olvidarme será fácil”, fueron tus tres últimas palabras, yo tengo millones de ellas para rebatirte las tuyas vanas. Como dijo Benedetti, “El olvido no es victoria sobre el mal ni sobre nada” y que la memoria está para “abrirse de par en par en busca de algún lugar que devuelva a lo perdido”.
Un frenazo brusco anuncia el final de mi recorrido.
Allí estoy yo tendida entre los raíles. No existen pasajeros, ni acordes ni tampoco vagones. No existe ya olvido, ni memoria, ni latidos.
“No olvida quien finge olvido sino quien quiere olvidar”.
En todo el tren suena una suave melodía, y cada acorde de la canción golpea mis entrañas hechas jirones con una violencia que me hace estremecer. Estás en cada palabra, en cada sonido, en cada rostro de cada pasajero, estás en el aire. . .estás en el pensamiento. Miro a mi alrededor y no hay nada, NO ESTÁS. Mi corazón se precipita hacía el vacío, ya no hay marcha atrás. Ahora se que no hay palabras, ni lágrimas dulces, ni tristes, ni saladas. No hay nada en el cielo, ni siquiera hay nada en ti que pueda ayudarme a sobrevivir en esta tormenta de esperanzas rotas, de desconsuelos heridos, y de sentimientos perdidos. Mi único aliento es tu recuerdo, mi única asesina es tu risa. Me das la vida y me la quitas. Maldigo mi vida, venero la tuyo. Conocerte es lo mejor de la mía, perderte es una decisión de la tuya. “Olvidarme será fácil”, fueron tus tres últimas palabras, yo tengo millones de ellas para rebatirte las tuyas vanas. Como dijo Benedetti, “El olvido no es victoria sobre el mal ni sobre nada” y que la memoria está para “abrirse de par en par en busca de algún lugar que devuelva a lo perdido”.
Un frenazo brusco anuncia el final de mi recorrido.
Allí estoy yo tendida entre los raíles. No existen pasajeros, ni acordes ni tampoco vagones. No existe ya olvido, ni memoria, ni latidos.
“No olvida quien finge olvido sino quien quiere olvidar”.
Bella y romántica esta entrada, me ha tocado profundamente por motivos personales actuales. Ando buscando la melodía del recuerdo a cada instante, porque en él mi alma renace y vive. Ahora mismo iba a escribir precisamente sobre ello, después de mis últimas entradas plagadas de actualidad futbolística y también, por que no decirlo, en otro momento mejor de mi vida.
ResponderEliminarUn abrazo
No deja de ser personal Shikilla. Adornada, como todo en esta vida, pero personal.
ResponderEliminarCuando algo deja de ser "presente" nos aferramos a ese olvido buscando melodías del recuerdo como bien dices, para sentirnos vivos.
Espero leer esa entrada.
Un abrazo!
leyendo tu entrada me he adentrado tanto en mi vida que se me han saltado las lagrimas, la última frase me ha gustado mucho, para que tantas mentiras y tanto planear como debo aparentar estar si en mi interior sigo siendo igual.
ResponderEliminarme siento como encerrada en una burbuja de la que no puedo salir.
besitoss
La última frase es de Benedetti, es uno de mis poetas preferidos. Grande.
ResponderEliminarMe emociona saber que lo que escribo con un lápiz en la soledad de mi casa, puede llegar a alguien.
El mayor enemigo para afrontar las cosas somos uno mismo, porque la mayoría de veces lo que ocurre es que no queremos afrontarlo.
La burbuja se explotará cuando tu realmente sientas que puedes hacerlo. Lo dificil en esta vida no es hacerla explotar, sino querer hacerlo.
Besos.
todo está en nuestra cabeza... pero bueno es cierto que hay que ir afrontando lo que se nos va viniendo encima, besitos
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